PIEL APRETADA Y SIN ARRUGAS
El bicarbonato de sodio no es un remedio universal ni un suplemento antienvejecimiento, y para una persona de 91 años, tomarlo por su cuenta conlleva riesgos evidentes. Su único uso médico reconocido es como antiácido para aliviar la acidez estomacal o la indigestión ácida, o bajo supervisión médica para alcalinizar la orina en situaciones específicas. En cuanto a la mejora de la función física o el retraso del envejecimiento, los ensayos clínicos de mayor calidad muestran resultados negativos.
¿Qué dicen las evidencias de mayor calidad?
Un ensayo controlado aleatorizado llamado BiCARB (publicado en 2020, con 300 participantes mayores de 60 años, con una edad media de 74 años) evaluó específicamente el efecto del bicarbonato de sodio oral en personas mayores con enfermedad renal crónica e insuficiencia renal leve. El resultado fue: no hubo mejora en la función física (puntuación de la batería breve de rendimiento físico sin diferencias significativas), ni mejora en ningún indicador secundario, y el grupo que tomó bicarbonato de sodio presentó más eventos adversos (457 casos frente a 400 casos en el grupo placebo).
Otro estudio más reciente (publicado en 2025 en JASN) halló que, en adultos mayores sanos, la suplementación con bicarbonato de sodio durante 6 meses provocó algunos cambios metabólicos (como la disminución de toxinas urémicas), pero los propios autores señalan que estos son solo "indicios biológicos" y no equivalen a beneficios clínicos, por lo que se requiere una validación adicional.
Riesgos clave para una persona de 91 años:
Alto contenido de sodio: El bicarbonato de sodio es básicamente bicarbonato de sodio. Cada cucharadita contiene aproximadamente 1000 mg de sodio. Las personas mayores suelen padecer hipertensión o insuficiencia cardíaca, y la ingesta excesiva de sodio puede elevar la presión arterial y empeorar la carga cardíaca.
Interacciones medicamentosas: La Clínica Mayo señala claramente que el bicarbonato de sodio puede interactuar con digoxina (medicamento para el corazón), levotiroxina (medicamento para la tiroides), ciertos antibióticos (como ciprofloxacino), entre otros, afectando su absorción o eficacia. Si está tomando alguno de estos medicamentos, el riesgo es especialmente alto.
Contraindicaciones: Si padece enfermedad renal, cardiopatía, hipertensión, edema (hinchazón de piernas o pies) o dificultad para orinar, el bicarbonato de sodio puede empeorar su condición.
Alteración del equilibrio ácido-base: El consumo prolongado de bicarbonato de sodio por vía oral o en dosis altas puede causar alcalosis metabólica, provocando náuseas, debilidad, confusión, entre otros síntomas.
Si se usa para la acidez estomacal: Si ocasionalmente tiene acidez estomacal o indigestión ácida, el bicarbonato de sodio puede neutralizar temporalmente el ácido gástrico. Sin embargo, no se recomienda su uso como primera opción para personas mayores, ya que:
El efecto es breve y puede producirse un efecto rebote de acidez (producción excesiva de ácido).
Su alto contenido en sodio ejerce presión sobre la presión arterial y el corazón.
Existen alternativas más seguras (como antiácidos bajos en sodio o inhibidores de la bomba de protones), que deben seleccionarse bajo la supervisión de un médico.
En resumen: No recomiendo que una persona de 91 años tome bicarbonato de sodio por su cuenta, ni para "mejorar su función física" ni para la acidez estomacal. Si tiene molestias estomacales o desea mejorar su estado físico, consulte primero con su médico de cabecera para determinar si algún medicamento que esté tomando o alguna afección subyacente está causando el problema, y luego elija una solución segura y adecuada.
Para ayudarle a determinar si existe algún riesgo, ¿podría indicarme lo siguiente?
¿Padece alguna enfermedad cardíaca, hipertensión o edema (hinchazón de piernas o pies)?
¿Está tomando digoxina (medicamento para el corazón) o levotiroxina (medicamento para la tiroides)?