LA VITAMINA QUE ABRE LA CIRCULACION
La relación entre las vitaminas y la trombosis venosa (coágulos en las venas) es compleja y conlleva riesgos.
Vitamina C
Un estudio de 2026 halló que la vitamina C mostró una asociación protectora consistente con la enfermedad arterial periférica (mala circulación en las piernas). La vitamina C también participa en la síntesis de colágeno, lo que ayuda a mantener la resistencia de las paredes de los vasos sanguíneos.
Sin embargo, un ensayo clínico aleatorizado en mujeres con alto riesgo cardiovascular no encontró ningún efecto general de la vitamina C en la prevención de coágulos venosos.
Vitamina E
Esta es la más controvertida. La vitamina E tiene propiedades anticoagulantes que pueden inhibir la coagulación dependiente de la vitamina K. Algunos estudios antiguos sugirieron que podría ser útil en la tromboflebitis.
Pero la evidencia actual es preocupante: las dosis altas de vitamina E pueden aumentar la mortalidad cardiovascular y el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico. Un ensayo clínico no encontró que la vitamina E previniera los coágulos venosos. No se recomienda su uso para este fin sin supervisión médica.
Vitamina K
Paradójicamente, la vitamina K es necesaria para la coagulación. Sin ella, no se podría detener el sangrado de una herida.
La deficiencia de vitamina K puede causar problemas circulatorios, pero su suplementación no previene la formación de coágulos; de hecho, interactúa directamente con anticoagulantes como la warfarina.
Otras vitaminas (B6, B12, ácido fólico)
Los niveles bajos de vitamina B6 se han asociado con un mayor riesgo de trombosis venosa profunda. Sin embargo, los ensayos con suplementos de vitamina B para prevenir la recurrencia de coágulos no han mostrado beneficios consistentes.
⚠️ La advertencia más importante
El mayor peligro de esta afirmación es que puede llevar a las personas a automedicarse con altas dosis de vitaminas, creyendo que protegen su circulación, cuando en realidad pueden ser perjudiciales o interferir con tratamientos médicos reales.
La vitamina E en dosis altas aumenta el riesgo de sangrado.
La vitamina K puede anular el efecto de anticoagulantes como el acenocumarol o la warfarina, aumentando el riesgo de trombosis.
La vitamina C en dosis muy altas puede tener efectos secundarios gastrointestinales y conlleva riesgos para personas con ciertas afecciones.
💡 ¿Qué hacer realmente?
Si le preocupa la circulación en las piernas o el riesgo de coágulos:
Consulte a un médico. Un especialista vascular o hematológico puede evaluar su riesgo real.
No tome suplementos por su cuenta si está tomando anticoagulantes o tiene factores de riesgo cardiovascular.
Priorice la alimentación. Los alimentos ricos en vitamina C (cítricos, pimientos), vitamina E (frutas secas, aceites vegetales) y B6 (legumbres, cereales integrales) son seguros en cantidades normales y forman parte de una dieta equilibrada.
Desconfíe de los titulares. Frases como "mejora la circulación" o "previene la formación de coágulos" son solo ganchos publicitarios. Si una vitamina tuviera ese efecto real, sería un medicamento, no un suplemento, y se recetaría bajo supervisión médica.