ESTO ES LO QUE SUCEDE
Durante décadas, el café figuró en la "lista negra" de las recomendaciones médicas. Se advertía que generaba arritmias, aumentaba la presión arterial e incrementaba el riesgo de infarto. Esta percepción provenía de estudios antiguos que no ajustaban adecuadamente los factores de confusión, como el tabaquismo, altamente asociado al consumo de café en esas cohortes. La ciencia moderna, con más de 150 estudios y varios metaanálisis, ha reescrito esa historia.
¿Qué dice la evidencia más reciente?
La declaración de la AHA de 2026, liderada por investigadores de la Universidad de California y Harvard, sintetiza décadas de datos. Sus puntos clave incluyen:
Consumo moderado y protección cardiovascular: El consumo diario de hasta 3-5 tazas se asocia con un menor riesgo de enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, fibrilación auricular, hipertensión y diabetes tipo 2.
Fibrilación auricular: La evidencia de ensayos aleatorizados contradice la suposición clínica de larga data. El consumo regular de café redujo el riesgo de fibrilación auricular recurrente, no lo aumentó.
El momento de consumo es crucial: Un estudio realizado con casi 41.000 adultos y publicado en el European Heart Journal reveló que quienes solo toman café por la mañana tienen un 31 % menos de riesgo de morir por enfermedad cardiovascular y un 16 % menos de riesgo de morir por cualquier causa, en comparación con quienes no lo consumen. Este efecto desaparece en quienes lo consumen a lo largo del día.
También con el café descafeinado: Los beneficios también se observan con el café descafeinado, lo que sugiere que los compuestos bioactivos (polifenoles, ácido clorogénico) son responsables de gran parte del efecto, no solo la cafeína.
Los matices que debes conocer:
La evidencia no es concluyente. Hay puntos importantes:
Presión arterial: La relación es compleja. En personas con presión arterial óptima, beber de 1 a 3 tazas al día se asoció con un riesgo ligeramente mayor de desarrollar hipertensión, mientras que beber más de 3 tazas se asoció con un riesgo menor.
Café sin filtrar: El café preparado sin filtro de papel (prensa francesa, cafetera turca) eleva el colesterol LDL debido al cafestol. El filtrado con papel lo elimina casi por completo.
Bebidas energéticas: La AHA advierte que no son lo mismo. Las bebidas energéticas concentradas y los refrescos se asocian consistentemente con daño cardiovascular, incluyendo arritmias peligrosas.
Poblaciones especiales: Las personas con insuficiencia cardíaca descompensada o hipertensión no controlada deben estabilizar su condición antes de consumir café. Durante el embarazo, el límite es de 200 mg de cafeína al día.
En resumen: Para la mayoría de los adultos sanos, el café matutino no provoca ataques cardíacos; la evidencia lo asocia con un menor riesgo cardiovascular. El verdadero peligro no reside en el café filtrado, sino en las bebidas energéticas y el consumo excesivo de café sin filtrar. Si tiene una afección cardíaca diagnosticada, consulte con su médico sobre la cantidad adecuada para usted.