EL REMEDIO MAS PODEROSO
Calidad ante todo: Un aceite de oliva refinado o mezclado no contiene los mismos polifenoles. Debe ser virgen extra y, si es posible, extraído en frío.
Cantidad: Una cucharadita es suficiente. Consumir más no es mejor; podría causar diarrea o malestar.
Frecuencia: No es necesario hacerlo a diario ni de por vida. Se puede usar en periodos de 2 a 4 semanas, descansar una semana y volver a tomarlo.
Contraindicaciones: Las personas con cálculos biliares, pancreatitis, reflujo gastroesofágico, gastritis o síndrome del intestino irritable deben consultar a un médico antes de comenzar este ritual. El limón puede erosionar el esmalte dental si se consume puro y con frecuencia; utilice una pajita o enjuáguese con agua después.
No sustituye nada: Este hábito no reemplaza una dieta equilibrada, el ejercicio ni el tratamiento médico. Es un complemento, no un sustituto.
En resumen, el aceite de oliva con limón durante el ayuno puede ser un buen aliado para algunas personas, pero no es una panacea. Lo agradecerás solo si lo haces con conocimiento, moderación y escuchando a tu cuerpo. Si después de una semana no notas ningún beneficio o sientes molestias, tu cuerpo te está diciendo que no es para ti. Y eso también es sabiduría.