LA CREMA MAS PODEROSA
«Prepara la crema de bicarbonato antes de acostarte y dile adiós a las arrugas, manchas y granos». Esta frase circula en vídeos cortos y cadenas de mensajes, casi siempre con el mismo formato: una mezcla casera, unos minutos antes de dormir y la promesa de una piel renovada en pocos días. El atractivo es evidente: el bicarbonato es barato y está en cualquier cocina. El problema es que la ciencia no respalda ninguna de estas promesas y el riesgo para la piel es real.
La dermatología y las instituciones sanitarias coinciden en un punto: el bicarbonato no es un cosmético. Es un compuesto alcalino con usos medicinales muy concretos —por ejemplo, para aliviar la acidez estomacal— y con aplicaciones de limpieza doméstica. Usarlo para el cuidado facial es un error que puede salir muy caro.
El conflicto químico que nadie menciona
La piel sana tiene un manto ácido natural. Su pH oscila entre 4,5 y 5,8, y esa acidez no es un detalle menor. Cumple funciones esenciales: mantiene la barrera cutánea, regula la pérdida de agua, controla la proliferación de microorganismos y participa en la síntesis de lípidos que mantienen la piel flexible y elástica.
El bicarbonato de sodio es alcalino. Su solución acuosa tiene un pH entre 8 y 9, muy por encima del rango fisiológico de la piel. Al aplicarlo, se altera este equilibrio. La consecuencia inmediata es la ruptura de la barrera cutánea: la piel pierde agua con mayor facilidad, se vuelve más reactiva y aparecen descamación, hormigueo y enrojecimiento. Con el uso repetido, el daño se acumula y la piel se vuelve progresivamente más sensible y vulnerable a infecciones e irritaciones.
La profesora Olosmira Correa, de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile, lo explica claramente: la piel tiene un pH promedio entre 4 y 6, y cuando se utiliza un producto como el bicarbonato de sodio, que tiene un pH más alto, este equilibrio se modifica. Los cambios leves de pH, especialmente los ascendentes, pueden provocar descamación, acné y dermatitis. Si además se frota la piel, la irritación aumenta.
¿Por qué parece funcionar al principio?
Muchas personas juran que el bicarbonato de sodio mejoró su piel. No lo inventan, pero malinterpretan lo que sucede.
El bicarbonato de sodio tiene un efecto exfoliante mecánico. Sus cristales, al frotarse, arrastran las células muertas de la capa superficial. Esto deja la piel momentáneamente más suave y con mejor textura. También elimina el exceso de grasa superficial, lo que produce una sensación de limpieza y frescura.
Además, se produce una hinchazón transitoria. Un dermatólogo citado por Telemundo explica que el bicarbonato de sodio "no puede tensar ni rejuvenecer la piel como el bótox; no elimina las arrugas ni las líneas de expresión". La sal puede provocar una inflamación temporal que da una apariencia de piel más estirada, pero cuando esa inflamación disminuye, las arrugas reaparecen.
Pero ninguno de estos efectos afecta lo que realmente importa. Las arrugas se forman en la dermis, debido a la pérdida de colágeno y elastina, y al daño acumulado por la radiación ultravioleta. Las manchas se deben a la acumulación de melanina en capas más profundas. El bicarbonato de sodio actúa solo en la superficie. La mejoría percibida dura horas, no semanas, y no revierte ningún proceso estructural.
¿Qué dice la evidencia sobre las manchas y arrugas?
Un artículo de revisión publicado en 2023 en una revista de dermatología evaluó específicamente el uso del bicarbonato de sodio en la piel. La conclusión fue clara: no se recomienda su uso tópico para afecciones cutáneas, entre otras razones porque su pH alcalino altera la función de barrera y porque la evidencia de su beneficio es prácticamente inexistente. No existen ensayos clínicos que respalden su eficacia contra las manchas o arrugas.
Respecto a las manchas, un dermatólogo consultado explicó que el bicarbonato de sodio no tiene efecto sobre la melanina. Puede eliminar la capa de células muertas y dar una apariencia más luminosa, pero el pigmento de las manchas es más profundo. "El bicarbonato de sodio en polvo no puede penetrar ni eliminar la melanina", señaló. Es más, en personas con piel más oscura, la irritación causada por el bicarbonato de sodio puede empeorar la hiperpigmentación y dejar marcas.
Para el tratamiento localizado, las opciones con respaldo científico incluyen hidroquinona, retinoides, ácido azelaico, vitamina C y niacinamida, todas con mecanismos definidos sobre la producción de melanina. Para las arrugas, los retinoides tópicos son el estándar de referencia, junto con el protector solar diario, que sigue siendo la medida preventiva más eficaz.
El caso de los granos y el acné
En este caso, el bicarbonato de sodio no solo es inútil, sino que puede ser contraproducente. El portal ISSalute, del Instituto Superior de Salud de Italia, es categórico: el bicarbonato de sodio no tiene ninguna función en el tratamiento del acné. Afirmar que "secará los granos", "reducirá el sebo" o "desinflamará" los granos es falso.