LA SEMILLA QUE CURA TODO

El alpino está ganando popularidad como superalimento, y aunque tradicionalmente se asociaba con la alimentación de aves, hoy se reconoce su potencial para la salud humana. Sin embargo, es fundamental utilizar la variedad adecuada. El alpino común contiene pequeñas espículas de sílice que pueden ser dañinas, por lo que conviene buscar etiquetas que indiquen "alpino glabro" o "apto para el consumo humano".

Sus increíbles beneficios potenciales
Los beneficios atribuidos al alpino son variados y prometedores. Si bien la evidencia científica aún es limitada y muchos estudios se han realizado en animales, la tradición y las primeras investigaciones apuntan a un gran potencial:

Ayuda a regular el colesterol y los triglicéridos: Esta es una de sus propiedades más conocidas. Su contenido enzimático, especialmente la lipasa, podría ayudar a metabolizar las grasas y reducir los niveles de triglicéridos y colesterol en sangre.

Aliada para el control del peso: Su alto contenido en proteínas y fibra genera sensación de saciedad, lo que ayuda a controlar el apetito. Además, se cree que sus enzimas favorecen la quema de grasa.

Efecto diurético y purgante: Gracias a su contenido en potasio, ayuda a eliminar líquidos, combate la retención y favorece la función renal.

Propiedades antioxidantes: Contiene compuestos que combaten el estrés oxidativo, protegiendo las células del envejecimiento prematuro.

Regulación de la glucosa: Se ha sugerido que podría ser un suplemento útil para personas con diabetes tipo 2, ya que favorece la absorción lenta de carbohidratos.

Recetas para aprovechar sus propiedades
La forma más popular de consumirla es en forma de leche o infusión.

1. Leche alpina casera
Esta es la preparación estrella para obtener una bebida vegetal nutritiva.

Ingredientes: 5 cucharadas de semillas de alpiste aptas para el consumo humano y 1 litro de agua.

Preparación: Remojar las semillas en agua durante 8 horas. Pasado ese tiempo, desechar el agua, enjuagar las semillas y colocarlas en la licuadora con el litro de agua fresca. Licuar a máxima velocidad durante unos minutos hasta que la mezcla se vuelva blanca y homogénea. Cuela la leche con un paño fino o un colador especial para leches vegetales y guárdala en el refrigerador en un recipiente hermético. Se conserva de 3 a 5 días.

2. Infusión Alpina
Una opción ideal para tomar caliente, especialmente durante el ayuno.

Ingredientes: 1 o 2 cucharadas de semillas de alpiste aptas para el consumo humano, 1 litro de agua y una ramita de canela (opcional).

Preparación: Lava bien las semillas. Hierve el agua con la canela y las semillas de alpiste durante 3 minutos. Retira del fuego, tapa y deja reposar durante 10 minutos. Cuela la infusión y estará lista para beber.

Indicaciones para un uso correcto y seguro
Para disfrutar de sus beneficios sin riesgos, es fundamental seguir estas recomendaciones:

Compra la variedad adecuada: Esta es la regla de oro. Nunca uses semillas de alpiste para aves. Solo las semillas de alpiste etiquetadas como aptas para el consumo humano o "glabras" son seguras.

Dosis y frecuencia: Se recomienda una taza de la infusión en ayunas, y se puede complementar con hasta dos tazas más al día. En el caso de la leche, se suele tomar un vaso en ayunas y otro antes de acostarse.

Precauciones: Su efecto diurético puede potenciar el efecto de los medicamentos para la presión arterial. Además, su alto contenido en fibra podría irritar el intestino en personas con síndrome del intestino irritable o enfermedad de Crohn.

Consulte a un profesional: Si padece alguna afección médica, está embarazada o toma algún medicamento, es fundamental que consulte a su médico antes de incorporar la infusión alpina a su dieta. Recuerde que es un complemento, no un sustituto de los tratamientos médicos.

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