ESTA VITAMINA ABRE TUS VENAS
Adultos mayores: se sorprenderán de lo que esta vitamina puede hacer por la circulación en las piernas y por favorecer la coagulación sanguínea. Cuando leí esta frase por primera vez, pensé en las típicas promesas exageradas, pero sorprendentemente tiene razón. No es magia, es ciencia. La vitamina K se presenta en dos formas principales: la K1 (presente en las verduras de hoja verde), que ayuda a la coagulación sanguínea, y la K2 (presente en alimentos fermentados y algunos quesos), que activa proteínas que previenen la acumulación de calcio en las arterias de las piernas y los pies. Para los adultos mayores, esto es invaluable: menos calambres, piernas menos pesadas y una coagulación más segura.
El problema es que muchos adultos mayores evitan los alimentos ricos en vitamina K por temor a que interfieran con los medicamentos anticoagulantes (como la warfarina). Y aquí viene el primer consejo: si toma anticoagulantes, NO cambie su dieta sin supervisión médica. Pero si no los toma, incorporar esta vitamina puede transformar su salud vascular. Les propongo dos recetas sencillas y ricas en vitamina K.
Receta 1: Pesto de perejil y espinacas crudas (rico en K1 para la coagulación)
Ingredientes: 2 tazas de perejil fresco Espinacas, 1 taza de perejil fresco, ½ taza de nueces o piñones, 1 diente de ajo, ½ taza de aceite de oliva virgen extra, 2 cucharadas de queso parmesano rallado (opcional).
Preparación: Lava y seca bien las espinacas y el perejil. Coloca todo en una licuadora o procesador de alimentos: las hojas, los frutos secos, el ajo, el aceite y el queso. Licúa hasta obtener una pasta homogénea, no demasiado líquida. Si queda demasiado espesa, añade un chorrito más de aceite.
Modo de empleo: Toma una cucharada de este pesto diariamente, preferiblemente en el almuerzo, untada en una tostada integral o mezclada con un plato de pasta o arroz. El pesto se conserva en el refrigerador hasta por 5 días en un frasco de vidrio cubierto con una fina capa de aceite. Esta dosis diaria de vitamina K1 mantendrá tu coagulación en buen estado y fortalecerá las paredes de tus venas.
Receta 2: Queso crema de anacardos fermentado (K2 para la circulación)
Ingredientes: 1 1 taza de anacardos crudos remojados (6 horas en agua), 1/4 de taza de agua filtrada, 1 cucharada de polvo probiótico (del que se usa para hacer yogur) o 2 cápsulas abiertas, 1/2 cucharadita de sal.
Preparación: Escurra los anacardos. Licúelos con el agua, la sal y el probiótico hasta obtener una crema muy suave. Coloque la mezcla en un frasco limpio, cúbrala con un paño y déjela fermentar a temperatura ambiente durante 24-36 horas. Luego, refrigérela. Adquirirá un sabor ácido similar al del queso crema. La fermentación produce vitamina K2 natural.
Modo de empleo: Tomar una cucharada al día, untada en pan o galletas integrales, preferiblemente por la mañana. La vitamina K2 actúa limpiando las arterias y mejorando el flujo sanguíneo a los pies. Siga este tratamiento durante 3 semanas y luego descanse 1 semana.
Indicaciones clave para un uso seguro
Precaución con anticoagulantes: Si toma warfarina, levotiroxina o medicamentos similares, no consuma grandes cantidades de vitamina K sin consultar a su médico. Vitamina K Contrarresta el efecto de esos medicamentos. Sin embargo, se pueden permitir pequeñas cantidades de forma constante, siempre bajo supervisión médica.
Sin exagerar: El exceso de vitamina K (muy raro a través de los alimentos) no es tóxico, pero dosis enormes de K1 pueden causar enrojecimiento o sudoración. Consuma una cucharada de pesto o de queso fermentado al día.
Combinación con otras vitaminas: La vitamina K actúa en conjunto con la vitamina D y el calcio. Asegúrese de tomar el sol o de tomar suplementos de vitamina D para que la K2 cumpla su función de dirigir el calcio a los huesos y no a las arterias.
Hábito, no parches: No espere resultados en dos días. La mejora en la circulación se nota a partir de la segunda o tercera semana: menos piernas frías, menos calambres nocturnos y pequeñas varices que duelen menos.
No se deje engañar por titulares sensacionalistas. La vitamina K no hace milagros con una sola dosis, pero incorporada con constancia y respetando sus medicamentos, es uno de los mejores aliados naturales para mantener las piernas fuertes después de los 60. Pruébelo. Te sorprenderás.