AGREGUEN ESTE MINERAL

Seguro que has oído a expertos decir que beber agua es vital, sobre todo para las personas mayores. Pero hay una verdad que pocos tienen en cuenta: el agua sola, por muy pura que sea, no siempre llega a donde más se necesita si no va acompañada de algún mineral. Por eso, esta frase es tan popular: «Personas mayores: no beban solo agua, añadan este mineral para una circulación sanguínea perfecta». Y ese mineral del que hablan no es ninguna rareza de laboratorio. Es el magnesio.

El magnesio es como la llave inglesa de la circulación: ayuda a que los vasos sanguíneos se relajen y no se contraigan permanentemente, mejora la circulación en piernas y pies, y previene esos calambres nocturnos tan molestos a partir de los 60. Pero ojo: añadirlo al agua tiene su truco. No vale la pena por ningún magnesio ni por ninguna cantidad. Te propongo dos recetas sencillas para preparar tu «agua mineralizada» en casa.

Receta 1: Agua con magnesio en polvo (la más fácil)
Ingredientes: 1 litro de agua filtrada o hervida (a temperatura ambiente), 1 cucharadita de citrato de magnesio en polvo (se vende en herboristerías o farmacias; es económico). El citrato es el más suave para el estómago y el que mejor se absorbe.

Preparación: Disuelva la cucharadita de polvo en un vaso con un poco de agua tibia, revolviendo bien hasta que no queden grumos. Luego, mezcle esta solución con el resto del litro de agua. Agite o retire del fuego. Guarde en un frasco de vidrio en el refrigerador.

Modo de empleo: Beba dos vasos al día (de unos 250-300 ml cada uno), uno por la mañana en ayunas y otro a media tarde. No exceda esta cantidad. Siga este ritmo durante 10 días seguidos y luego descanse 5. El magnesio no se acumula en exceso porque los riñones lo eliminan, pero un exceso puntual puede causar diarrea.

Receta 2: Agua con sales de Epsom (magnesio de uso externo, ideal para los pies)
Ingredientes: Sales de Epsom (sulfato de magnesio), agua tibia, una palangana (un tipo de jabón para pies).

Preparación: Disuelva media taza de sales de Epsom en 3 litros de agua tibia (no caliente).

Modo de empleo: Remoje los pies hasta los tobillos durante 15-20 minutos, preferiblemente antes de acostarse. El magnesio se absorbe a través de la piel y relaja los vasos sanguíneos de los pies y las pantorrillas, mejorando la circulación periférica. Úselo tres veces por semana. Es especialmente útil si tiene mala absorción intestinal o toma pastillas para el estómago.

Indicaciones clave para un uso seguro:
Consulte a su médico si toma diuréticos, tiene insuficiencia renal o problemas cardíacos graves. El magnesio puede interactuar con ciertos medicamentos (como algunos antibióticos o medicamentos para la presión arterial).

No use óxido de magnesio: Es el más económico, pero se absorbe muy poco y produce gases y molestias. Busque citrato, glicinato o cloruro de magnesio.

Signos de sobredosis: Si al tercer día presenta diarrea o náuseas, reduzca la dosis a la mitad o suspéndala durante un par de días.

Combínelo con una buena hidratación: El agua mineralizada es un complemento, no un sustituto del agua sola. Continúe bebiendo de 1.5 a 2 litros de agua natural al día.

Añadir magnesio al agua no es magia, es pura fisiología. Miles de personas mayores mejoran su circulación, dejan de tener los pies fríos y caminan con más seguridad con este pequeño cambio diario. Pruébelo con moderación y sus piernas se lo agradecerán.

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