¡beneficios del Jugo de Tomate!
Mi papá, don Javier, de 68 años, tenía la presión arterial alta y la próstata inflamada. Su médico le dijo que el licopeno del tomate cocido era bueno para su corazón y su próstata. Mi papá empezó a tomar un vaso de jugo de tomate casero en ayunas, tres veces por semana. A las tres semanas, su presión empezó a bajar. Al mes, las molestias prostáticas disminuyeron. Hoy toma su jugo de tomate regularmente y dice que "el oro rojo le cambió la vida". Aquí te comparto sus recetas y las indicaciones que lo mantienen sin acidez.
Receta 1: Jugo de Tomate Purgante Clásico (para la digestión)
Ingredientes: 3 tomates rojos maduros, 1 rama de apio, rodajas de limón, una pizca de sal marina, ½ taza de agua.
Preparación: Lava y corta los tomates en cuartos. Licúa con el apio y el agua. Añade el limón y la sal. Bebe fresco.
Indicaciones: Toma 1 vaso en ayunas, 3 veces por semana. No cueles el jugo para aprovechar la fibra.
Receta 2: Jugo de Tomate Antiinflamatorio (para la próstata)
Ingredientes: 4 tomates, 1 diente de ajo, 1 trozo de jengibre fresco (1 cm), 1 cucharada de aceite de oliva, una pizca de cúrcuma.
Preparación: Licúa todo hasta obtener una mezcla homogénea. No cueles. El aceite de oliva ayuda a absorber el licopeno.
Indicaciones: Toma 2 veces por semana. El aceite es clave para aprovechar el tomate.
Receta 3: Jugo de Tomate con Zanahoria y Apio (para la presión)
Ingredientes: 3 tomates, 1 zanahoria, 1 rama de apio, ½ vaso de agua.
Preparación: Licúa todo y bebe.
Indicaciones: Toma 3 veces por semana. La zanahoria aporta betacarotenos y el apio ayuda a bajar la presión.
Indicaciones de uso adecuado:
Si tienes gastritis o reflujo, toma el jugo después de comer, no en ayunas. El tomate puede irritar.
Si tomas anticoagulantes, consulta a tu médico. El tomate es rico en vitamina K.
No excedas 1 vaso al día (200-250 ml). El jugo concentra azúcares naturales.
No le añadas azúcar. El tomate ya tiene sabor. El azúcar añadida arruina los beneficios.
Usa tomates maduros. Los tomares verdes son más ácidos y pueden irritar el estómago.
Combínalo con una dieta baja en sal y caminatas diarias. El jugo ayuda, pero sin ejercicio y sin reducir la sal, la presión no baja.
Mi papá hoy toma su jugo de tomate tres veces por semana, camina 20 minutos diarios y come bajo en sal. Su presión está controlada, la próstata no le molesta y tiene más energía. El jugo de tomate no es mágico, pero con constancia, aceite de oliva para absorber el licopeno y buenos hábitos, puede ser ese apoyo natural que tu corazón y tu próstata necesitan. Pruébalo con cabeza.