LA CLAVE PARA UNA CIRCULACION PERFECTA

"Adultos mayores: no beban solo agua, añadan este mineral para una circulación perfecta". Esta frase circula cada vez más en foros de salud natural, y tiene fundamento. El magnesio es ese gran olvidado en la dieta de las personas mayores, y sin embargo, participa en más de 300 reacciones enzimáticas, incluyendo la relajación de los vasos sanguíneos, la regulación del ritmo cardíaco y la prevención de calambres. Cuando un adulto mayor bebe solo agua, se hidrata, pero pierde la oportunidad de mejorar el flujo sanguíneo y la elasticidad arterial. Añadir magnesio al agua no solo hace que el líquido sea más fácil de beber, sino que convierte cada vaso en un pequeño "masaje vascular".

¿Por qué es tan importante en esta etapa? Con la edad, la absorción intestinal de magnesio disminuye, mientras que los riñones tienden a excretar más. La deficiencia se manifiesta con calambres nocturnos, síndrome de piernas inquietas, presión arterial alta, estreñimiento y fatiga. Al disolver el magnesio en agua, se logra una absorción más rápida y suave que con pastillas, respetando el estómago. Pero ojo: no cualquier magnesio ni cualquier dosis. Aquí les presentamos dos maneras seguras de prepararlo.

Receta 1: Agua de magnesio básica (con cloruro de magnesio)
Ingredientes:

1 gramo de cloruro de magnesio hexahidratado (aproximadamente la punta de una cucharadita de café)

1 litro de agua filtrada o hervida

Preparación: Disuelva el cloruro de magnesio en un poco de agua tibia (unos 100 ml) hasta que se disuelva por completo. Luego, añada el resto del litro de agua fría o tibia. Guarde en un frasco de vidrio en el refrigerador.

Modo de empleo: Tome un vaso (200 ml) por la mañana en ayunas y otro antes de acostarse. No más de dos vasos al día. Esta agua tiene un sabor ligeramente salado y amargo; se puede mejorar con unas gotas de limón.

Receta 2: Agua de magnesio natural con semillas de calabaza (remojo nocturno)
Ingredientes:

2 cucharadas de semillas de calabaza peladas y crudas

1 litro de agua

Preparación: Lave las semillas y déjelas en remojo en el litro de agua a temperatura ambiente durante 8-12 horas (toda la noche). Al día siguiente, escurra el agua y deseche las semillas (o consérvelas para consumirlas). El agua habrá absorbido parte del magnesio de las semillas, aunque en menor concentración que con el cloruro.

Modo de empleo: Beba esta agua a lo largo del día en lugar de agua corriente. Es una opción más suave para personas con estómago sensible o que toman varios medicamentos.

Indicaciones para un uso adecuado (MUY importante en adultos mayores)
Dosis recomendada: No más de 300 mg de magnesio elemental al día a través del agua (el cloruro aporta aproximadamente el 12 % del magnesio elemental, por lo que 1 gramo de cloruro equivale a unos 120 mg). Comience con la mitad de la dosis los primeros días.

Contraindicaciones absolutas: Insuficiencia renal moderada o grave (consulte a un nefrólogo), bloqueo cardíaco avanzado o personas que toman diuréticos ahorradores de potasio (como la espironolactona) sin control médico.

Efectos secundarios: Si la dosis es excesiva, puede aparecer diarrea líquida (esta es la primera señal de alerta). Si esto ocurre, reduzca la dosis a un cuarto de cucharadita. También puede causar náuseas en ayunas; en ese caso, tome el agua durante las comidas.

Interacciones medicamentosas: El magnesio puede interferir con antibióticos (tetraciclinas, quinolonas) y bisfosfonatos (para la osteoporosis). Deje pasar al menos 2 horas entre la toma de estos medicamentos y su consumo.

Consulta médica previa: Antes de comenzar cualquier suplementación con magnesio, un adulto mayor debe solicitar un análisis de la función renal y de los niveles séricos de magnesio. No es un remedio universal.

Señales de alarma: Si experimenta mareos, debilidad muscular extrema o bradicardia, suspenda su consumo y busque atención médica.

Agregar magnesio al agua puede ser un excelente aliado para la circulación, pero, como con todo en las personas mayores, debe hacerse bajo supervisión médica. El agua por sí sola hidrata; el agua con magnesio, en dosis adecuadas, revitaliza.

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