EL TESORO ROJO

Estudios médicos recientes han revelado que el consumo regular de tomate aporta sorprendentes beneficios para la salud cardiovascular, la protección de la piel y la prevención de ciertos tipos de cáncer. Gracias a su alto contenido en licopeno —un potente antioxidante—, vitaminas C y E, potasio y fibra, este fruto (que consumimos como verdura) se ha ganado un lugar destacado en la dieta mediterránea y en las recomendaciones de los nutricionistas.

Los médicos destacan que el licopeno del tomate reduce el colesterol malo (LDL), mejora la presión arterial y disminuye la inflamación crónica. Además, consumirlo cocido (en salsas o sofritos) aumenta la absorción de este compuesto hasta cinco veces más que si se consume crudo. Según investigaciones recientes, también se asocia con un menor riesgo de cáncer de próstata, estómago y pulmón.

Pero para aprovechar al máximo sus propiedades, no basta con consumir tomates de forma ocasional. Aquí les presento dos recetas sencillas y las instrucciones de uso adecuadas.

Receta 1: Salsa de tomate casera antiinflamatoria
6 tomates maduros

1 diente de ajo

1 cucharada de aceite de oliva virgen extra

Orégano y albahaca al gusto

Pela y trocea los tomates. Sofríe el ajo en aceite, añade los tomates y cocina a fuego lento durante 20 minutos. Agrega las hierbas. Esta salsa potencia el licopeno gracias a su cocción y a las grasas saludables.

Receta 2: Ensalada refrescante con tomates crudos
2 tomates en rodajas

1/2 cebolla morada

Un puñado de pepinos

Aceite de oliva, vinagre y sal

Mezcla todos los ingredientes. Los tomates crudos aportan vitamina C intacta, ideal para el sistema inmunitario.

Indicaciones de uso
Cantidad diaria recomendada: 1 o 2 tomates medianos (unos 150-200 g) o su equivalente en salsa.

Precaución: Las personas con reflujo gastroesofágico o gastritis aguda deben moderar su consumo de tomates crudos (prefieren los cocidos). Si toma anticoagulantes o tiene cálculos renales por oxalatos, consulte a su médico.

Momento ideal: Consuma tomates cocidos con una cucharada de aceite de oliva (como en el sofrito) para maximizar el licopeno. Los tomates crudos son perfectos para ayunos o como acompañamiento de proteínas.

Conservación: No guarde los tomates verdes en el refrigerador (pierden sabor y nutrientes); manténgalos a temperatura ambiente hasta que maduren.

Incorporar los tomates de diversas formas —crudos en ensaladas, cocidos en guisos o en gazpacho— es la clave para obtener todos sus beneficios sin riesgos. Como siempre, lo natural y equilibrado es lo que mejor recomienda la ciencia médica.

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