ESTO ES LO QUE PRODUCE EL CONSUMO DE TOMATE

Recientemente, varios estudios médicos han puesto el foco en un alimento humilde pero poderoso que suele ser la base de nuestra dieta: el tomate. Lejos de ser un simple acompañamiento en ensaladas, los expertos destacan que su consumo regular se asocia a una larga lista de beneficios para la salud. Su principal secreto reside en el licopeno, un potente antioxidante responsable de su característico color rojo, que ayuda a combatir el daño celular y se ha relacionado con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, como el de próstata.

Además, los tomates son una excelente fuente de vitamina C, potasio y vitamina K. Sin embargo, para aprovechar al máximo sus virtudes, es fundamental saber cómo integrarlos en la cocina. Aquí te ofrezco dos recetas sencillas y las indicaciones para que su consumo sea todo un éxito.

Receta 1: Tomates cherry confitados (Otra forma de tomate frito saludable)
Esta preparación concentra el sabor y es un comodín en la nevera.

Ingredientes: 500 g de tomates cherry, 4 dientes de ajo picados, aceite de oliva virgen extra, tomillo fresco, sal y pimienta.

Preparación: Precalentar el horno a 120 °C. Lava los tomates y colócalos en una fuente apta para horno. Añade el ajo, las ramitas de tomillo, la sal y la pimienta. Cubre generosamente con aceite de oliva (deben quedar casi sumergidos). Hornea durante 2 horas o hasta que los tomates estén arrugados pero jugosos. Deja enfriar y guarda en un frasco con el aceite. El resultado es un tomate tierno, ideal para untar en pan, acompañar carnes o pescados, o mezclar con pasta.

Receta 2: Gazpacho Andaluz Clásico
La sopa fría por excelencia, que se consume cruda para maximizar la vitamina C.

Ingredientes: 1 kg de tomates pera maduros, 1 pepino pequeño, 1 pimiento verde italiano, 1 diente de ajo pequeño, 50 g de pan duro del día anterior, 50 ml de aceite de oliva virgen extra, 30 ml de vinagre de Jerez, sal y agua fría.

Preparación: Lava y pica todas las verduras. Remoja el pan en agua. En una batidora de vaso, tritura todos los ingredientes con el aceite y el vinagre. Añade agua fría hasta obtener la textura deseada, ni muy espesa ni muy líquida. Recorta si prefieres una textura más fina. Escurre la sal y refrigera durante un mínimo de 2 horas. Se sirve muy frío.

Indicaciones de uso:

El aliado del licopeno: Para una mejor absorción del licopeno, lo ideal es consumir los tomates cocidos y acompañados de una fuente de grasa saludable, como el aceite de oliva. Por eso el sofrito, la salsa de tomate casera o los tomates confitados son tan beneficiosos.

Piel y digestión: En personas con digestiones pesadas o problemas intestinales como la diverticulitis, se recomienda pelar el tomate y retirar las semillas, ya que la piel puede ser irritante.

Conservación: Nunca guardes los tomates en el refrigerador si aún están verdes, ya que pierden sabor y aroma. Refrigéralos solo cuando estén en su punto óptimo de maduración y si los vas a consumir en uno o dos días.

Incorporar el tomate de estas maneras no sólo es un placer para el paladar, sino un gesto consciente de cuidado diario.

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