AÑADAN ESTE MINERAL PARA UNA CIRCULACION PERFECTA

Seguramente has oído que las personas mayores no solo deberían beber agua, sino añadir un mineral para mejorar la circulación. Pues bien, déjame decirte que hay mucha verdad en esa afirmación. Ese mineral del que hablan es el magnesio, y es uno de los nutrientes más subestimados cuando hablamos de salud cardiovascular y circulatoria.

Con la edad, nuestros vasos sanguíneos pierden elasticidad, la sangre circula con menos fluidez y la hinchazón de piernas, calambres o sensación de pies fríos se convierten en síntomas habituales. El magnesio actúa como un relajante muscular natural, incluyendo las paredes arteriales. Esto permite que la sangre fluya mejor y que el corazón no tenga que trabajar tanto.

Pero ojo, no se trata de echar magnesio en polvo en un vaso de agua sin más. Hay maneras adecuadas de incorporarlo a tu rutina diaria para disfrutar de sus beneficios sin riesgo.

Recetas sencillas para aprovechar el magnesio

Agua con magnesio básica: En un litro de agua mineral o filtrada, disuelve una cucharadita de cloruro de magnesio en polvo (que puedes conseguir en herbolarios). Bebe un vaso pequeño en ayunas cada mañana. Es la forma más directa de mejorar la circulación desde dentro.

Infusión Relajante Nocturna: Prepara una taza de tilo o manzanilla. Cuando esté tibia, añade una pizca de magnesio en polvo (media cucharadita) y una cucharadita de miel. Tómala una hora antes de acostarte. Además de favorecer la circulación, favorece un sueño reparador.

Batido Antioxidante para Piernas: Licúa un plátano (rico en magnesio y potasio), un puñado de espinacas frescas, medio vaso de agua y una cucharada de semillas de calabaza molidas (también ricas en magnesio). Este batido es un auténtico reconstituyente circulatorio.

Baño de Pies con Sales de Magnesio: En un exfoliante de agua tibia, disuelve un buen puñado de sales de Epsom (sulfato de magnesio). Remoja los pies durante 20 minutos antes de acostarte. Esto alivia la pesadez, reduce la hinchazón y mejora la circulación periférica.

Aceite de magnesio para masajes: Puedes comprar aceite de magnesio o prepararlo disolviendo escamas de cloruro de magnesio en agua destilada (proporción 1:1). Aplícalo sobre las piernas con suaves masajes ascendentes, desde los tobillos hasta los muslos. Déjalo actuar durante 20 minutos y luego dúchate. Este uso tópico es ideal para personas con estómagos sensibles.

Caldo de huesos enriquecido: Prepara tu caldo de huesos casero y, al final de la cocción, añade una cucharadita de magnesio en polvo. El caldo ya es reparable por sí solo, pero con este añadido se convierte en un extraordinario tónico circulatorio.

Indicaciones para un uso adecuado y seguro

El magnesio es maravilloso, pero no es un juguete. Debe tomarse con precaución:

Consulta siempre a tu médico: Si eres mayor, asegúrate de tomar algún medicamento. El magnesio puede interactuar con antibióticos, diuréticos o medicamentos para la presión arterial. No empieces a tomarlo sin supervisión médica.

Dosis adecuada: La cantidad diaria recomendada para adultos mayores ronda los 300-400 mg. No se deje engañar, ya que el exceso de magnesio puede causar diarrea, náuseas o incluso problemas más graves en personas con insuficiencia renal.

Elija la presentación adecuada: El cloruro de magnesio es el más económico, pero puede ser agresivo para estómagos sensibles. El citrato de magnesio se absorbe mejor y es más suave. El glicinato es el más caro, pero el que mejor se tolera. Consulte con su farmacéutico cuál es el más adecuado para usted.

Comience lentamente: Empiece con dosis pequeñas y aumente gradualmente. De esta manera, su cuerpo se adapta y evita molestias digestivas.

No lo tome con las comidas: El magnesio compite con el calcio y otros minerales para su absorción. Lo ideal es tomarlo entre comidas o en ayunas.

Señales de alerta: Si nota debilidad muscular, somnolencia excesiva o ritmo cardíaco lento, podría ser un exceso de magnesio. Reduzca la dosis o suspenda el tratamiento y consulte.

Contraindicaciones: Las personas con problemas renales, miastenia gravis o bloqueo cardíaco deben evitarlo o tomarlo solo bajo estricto control médico.

Añadir magnesio a su rutina diaria puede marcar una gran diferencia en cómo se siente. Esos calambres nocturnos que te despiertan, esa sensación de piernas cansadas al final del día, esos tobillos hinchados… todo puede mejorar con este simple mineral.

Pero recuerda: la salud no viene en frascos, ni siquiera en un mineral milagroso. El magnesio es un gran aliado, pero funciona mejor cuando lo acompañas con una dieta equilibrada, movimiento diario (incluso caminar tranquilamente) y mucha agua. Porque al fin y al cabo, la circulación perfecta no existe, pero una circulación cuidada y mejorada está a tu alcance.

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