LA PODEROSA SEMILLA

Seguro que has tirado cientos de ellas a la basura. El hueso marrón y grande del aguacate suele acabar en el contenedor sin que nos demos cuenta. Pero, ¿y si te dijera que estás desechando una parte de la fruta que puede ser muy beneficiosa para tu salud? No, no cura enfermedades graves, pero es un excelente suplemento nutricional que merece una oportunidad en tu cocina.

La semilla del aguacate concentra una gran cantidad de antioxidantes (incluso más que la pulpa), fibra soluble y minerales como el potasio y el magnesio. Estos compuestos ayudan a combatir la inflamación, regular la presión arterial de forma natural y mejorar la digestión. También se le atribuyen propiedades para ayudar a controlar los picos de azúcar en sangre, lo que la convierte en una aliada para las personas con resistencia a la insulina, siempre como complemento al tratamiento médico y a una dieta equilibrada.

Eso sí, hay que saber cómo prepararla porque su sabor es muy amargo. Nunca debe comerse cruda y entera, ya que es muy dura y difícil de digerir. La clave está en deshidratarla y rallarla.

Receta 1: Polvo multiusos de semillas de aguacate
Esta es la forma más fácil y versátil de aprovecharlo. Obtendrás un polvo que puedes añadir a casi cualquier plato.

Ingredientes:

1 o 2 semillas de aguacate maduras y limpias.

Preparación:

Limpieza: Enjuaga bien la semilla para eliminar cualquier resto de pulpa. Retira la fina piel marrón que la cubre (puedes pelarla con un cuchillo o dejarla, aunque suele darle un sabor más amargo).

Secado o deshidratación: Puedes rallar la semilla cruda con un rallador fino y luego extender el rallado en una bandeja para que se seque al aire durante 2-3 días. Otra opción más rápida es colocar la semilla entera en el horno a la temperatura más baja posible (entre 50 y 70 °C) durante 2-3 horas hasta que esté seca y quebradiza. También puedes usar un deshidratador.

Molienda: Una vez que la semilla esté completamente seca y dura, pásala por un molinillo de café o una batidora potente hasta obtener un polvo fino. Guárdalo en un frasco de vidrio hermético.

Modo de empleo:
Añade media cucharadita de este polvo a tus batidos de frutas, yogures, sopas o espolvoréalo sobre ensaladas. Empieza con una pequeña cantidad para que tu paladar se acostumbre al ligero amargor.

Receta 2: Infusión digestiva de aguacate
Una forma tradicional de consumirlo es en infusión, ideal después de comidas copiosas.

Ingredientes:

1 trozo pequeño de semilla de aguacate (de unos 2-3 cm) o 1 cucharadita del polvo mencionado.

1 taza de agua.

(Opcional) Miel, canela o una rodaja de limón para realzar el sabor.

Preparación:
Si usas un trozo de semilla, hiérvelo en el agua durante 10-15 minutos. Si usas el polvo, añádelo al agua hirviendo, apaga el fuego y deja reposar tapado durante 10 minutos. Cuela la infusión antes de servir.

Indicaciones de uso:
Tomar una taza de esta infusión después de la comida principal, no más de 3 o 4 veces por semana. Favorece la digestión y aporta antioxidantes.

Advertencia importante:
El consumo de semillas de aguacate debe ser moderado. No existen estudios a largo plazo en humanos, por lo que no se recomienda su consumo en mujeres embarazadas, durante la lactancia ni en niños. Si padece alguna afección médica, consulte siempre con su médico antes de incorporarlo a su dieta. No es un medicamento, es un alimento.

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