EL SUPERALIMENTO DE 1 PESO QUE PROTEGE TUS HUESOS DESPUÉS DE LOS 60

Con el paso de los años, el cuerpo empieza a enviar señales claras. Ese crujido en las rodillas, la rigidez al levantarse o el cuidado extra al caminar no aparecen de la noche a la mañana. Son señales de que los huesos necesitan más atención, especialmente después de los 60 años. Mucha gente piensa que cuidar la salud ósea es caro o complicado, pero la realidad es que existe un superalimento muy económico, accesible y nutritivo: las sardinas.

Las sardinas, especialmente consumidas con espinas, son una de las fuentes naturales más completas de calcio fácilmente absorbible, además de aportar vitamina D, fósforo y proteínas. Estos nutrientes trabajan en conjunto para mantener los huesos fuertes y ayudar a prevenir la pérdida ósea relacionada con la edad. Lo mejor de todo es que es un alimento económico, disponible en casi cualquier mercado y fácil de preparar.

A diferencia de algunos suplementos, las sardinas ofrecen nutrientes en su forma natural, lo que favorece una mejor absorción. Además, contienen omega 3, que ayuda a reducir la inflamación y favorece la salud articular, algo clave para seguir moviéndose con seguridad y confianza.

Receta 1: Sardinas con limón y aceite de oliva

Ingredientes:

1 lata de sardinas

Zumo de medio limón

1 cucharada de aceite de oliva

Preparación y uso:
Mezclar todo y consumir 2 o 3 veces por semana, preferiblemente en la comida principal.

Receta 2: Tortillas de sardinas

Ingredientes:

Puré de sardinas

1 huevo

Avena molida

Formar tortillas pequeñas y asarlas. Son suaves, fáciles de masticar y nutritivas.

Receta 3: Ensalada de sardinas

Combinar sardinas con tomate, cebolla y aguacate. Ideal para una cena ligera.

Indicaciones de uso correcto

Consumir con espinas para aprovechar el calcio.

No exceder el consumo si se tienen problemas renales sin consultar.

Acompañar con exposición solar moderada para activar la vitamina D.

Mantener una dieta variada, no depender de un solo alimento.

Evitar las versiones muy saladas si se tiene hipertensión.

No sustituye a los tratamientos médicos.

Cuidar los huesos no siempre implica grandes gastos. A veces, la solución reside en volver a la alimentación sencilla y tradicional. Incluir sardinas en la dieta después de los 60 puede ser un pequeño hábito con un gran impacto a largo plazo, ayudando a mantener la movilidad, la estabilidad y la independencia que tanto valoramos a lo largo de los años.

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